Diseño de José Luis Muñoz Arquitectura

El Centro de Interpretación Almazara La Erilla tiene la suerte de contar con fabulosos profesionales. Este mes hemos lanzado La Erilla Podcast (ya disponible en Ivoox, Spotify y Apple Podcasts) y hemos tenido la oportunidad de entrevistar al ilustre arquitecto José Luis Muñoz que ha diseñado la renovación de nuestro monumento oleícola. A continuación, les presentamos la transcripción completa del episodio en el que nuestro invitado nos cuenta sobre los desafíos del teletrabajo en plena pandemia, de su tiempo en Granada y del proyecto de La Erilla.

Marta: Buenas noches, les damos la bienvenida a La Erilla Podcast. Hemos escuchado de fondo el tema Semilla de otoño de la pianista y compositora María Parra, una auténtica alquimista del piano que brilla con luz propia reflejando destellos de Debussy, hoy para La Erilla.

Los versos recitados por el productor de nuestro podcast Javier de Noriega Arquer son fragmento del poema Arbolé, arbolé de Federico García Lorca.

Yo soy Marta, su anfitriona, tendré el enorme placer de presentarles de primera mano el día a día del Centro de Interpretación Almazara La Erilla de Nigüelas. Entrevistaré a personas expertas en sus respectivas materias para que podamos conocer su trayectoria, sueños, reflexiones y, cómo no, vínculos con el mundo del aceite de oliva, La Erilla, o Granada.

Hoy estrenamos nuestro primer episodio y lo hacemos con una entrevista a José Luis Muñoz, el arquitecto responsable de las obras de rehabilitación y conservación de La Erilla. José Luis dirige su propio estudio desde el año 2004 realizando sus proyectos en distintos rincones de Andalucía y España. Le encanta la dimensión social de su profesión que compagina con la investigación.

Ha obtenido varios premios incluidos el de la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo o el de la plataforma neoyorquina Architizer. Aquí me tienen que perdonar no enumerar todos sus galardones, ya que tardaría un buen, buen rato en hacerlo. Su obra, además, ha sido publicada y difundida en numerosas revistas y plataformas digitales de divulgación nacional e internacional de la arquitectura, como Márgenes, Periódico de Arquitectura, White in Design, Afasia o Archdaily.

En este episodio que tuve la ocasión de grabar con él, José Luis nos contará: cómo la pandemia ha afectado el sector de la construcción y de la arquitectura, qué tiene que ver Julio Cortázar con su visión urbanística de Granada, y porqué el antiguo mecanismo de La Erilla es tan único. Pónganse cómodos y disfruten de esta entrevista.

Marta: Buenos días, José Luis, encantada de tenerte aquí, en La Erilla Podcast, además, como nuestro primer invitado.

José Luis: Buenos días, muchas gracias por invitarme, la verdad es que estoy muy agradecido de que contéis conmigo para este primer encuentro y este primer programa del podcast de La Erilla.

M: Gracias por estas palabras. Ya que grabamos a distancia, nos podrías contar cómo lo llevas, ¿han afectado los confinamientos a tu trabajo? ¿has pasado más tiempo en casa que en el estudio?

Sí, evidentemente, el confinamiento ha afectado bastante a la profesión en el sentido de que los procesos dentro del desarrollo de los proyectos y de las obras pues se complican, ya de por sí, la arquitectura es un proceso bastante complejo, si además se introduce este componente de distanciamiento y de complicación en la comunicación y lo demás, pues todos esos procesos se ven afectados. Eso es lo que se refiere a lo que es la operatividad propia de la arquitectura, pero después, a nivel profesional también ha habido una reducción del trabajo que precisamente a mí no me ha afectado del todo, porque ya tenía obras que habían empezado y proyectos que también estaban en marcha, y lo único que ha afectado en mi profesión es la ralentización de todos los procesos. También tengo compañeros y tengo experiencia cercana de muchos proyectos que se han paralizado completamente en espera de tiempos mejores. Yo creo que esta situación de pandemia afecta a todos los aspectos de la sociedad a nivel profesional y a nivel personal y la arquitectura como parte de ella también se ve bastante afectada.

M: Y ¿cómo te has adaptado? A nivel, por ejemplo, de trabajodesde casa, ¿cómo es de diferentecomparando con trabajar desde un estudio?

La adaptación ha sido relativamente buena. Como sabéis, ya todas las profesiones se integran en procesos de comunicación digital. Antes de la pandemia ya estaba bastante integrado. La pandemia lo que ha hecho es acelerar un poco esos procedimientos y, bueno, al final es una cuestión de adaptación, de adaptación con tu equipo y adaptación con los otros agentes que intervienen en los proyectos y en la obra. Al principio es bastante complicado o laborioso, pero a través de la plataformas digitales y las redes sociales y los mecanismos que tenemos para la comunicación, pues los proyectos van tirando hacia delante. Al principio iba el tema más lento y las obras también van más en adelante, lo único es que los tiempos se ralentizan un poco, pero al final nos adaptamos.

M: Y ¿cuál ha sido la clave para ti en esa adaptación? ¿Algunas herramientas que te han ayudado más que otras?

La clave ha sido sobre todo la tecnología. Tecnología digital y de comunicación. Al principio todo era a base de los medios más convencionales o más directos, pero poco a poco te vas integrando con nuevos software que te permiten, por ejemplo, la planificación de los proyectos, que sea todo digital y que sea inmediato y simultáneo a varios agentes. O sea, nosotros, en el estudio, ya estamos trabajando con sistema de planificación smart, donde cada paso que se hace en el proyecto se constata en una plataforma, en un software y el acceso a ese software lo tienen todos los agentes del proyecto, toda la gente del equipo. Al final, como digo, es un tema de adaptación y yo creo que el futuro como que se ha adelantado antes del tiempo, porque antes de la pandemia ya llevábamos un poco encaminados a esa operatividad y la pandemia lo que ha hecho es acelerarlo y al final nos hemos adaptado y los procesos continúan. Todavía estamos en período de aprendizaje, pero yo creo que cuando termine esta situación, que yo espero que sea pronto, vamos a continuar como cuando estábamos en pandemia. Yo creo que la tecnología juega un papel a favor de que todos los procesos sean más rápidos. Eso en el sentido positivo de cómo ver la influencia de la tecnología en la sociedad, porque aunque después tiene otro, pues eso sería ya otro debate que sería un poco más perverso. Pero en este sentido, a nivel profesional, es positivo que la tecnología nos ayude a que la comunicación y los procesos se hagan más fáciles y rápidos.

M: Sí, y me encanta que lo resumas así. ¿Cómo de importante es la comunicación en arquitectura?

La comunicación en la arquitectura es súper importante. ¿Por qué? Porque la arquitectura es un proceso bastante complejo en los que intervienen muchos factores y cada uno de esos factores están representados por personas. Hay personas detrás, desde el propio cliente, hasta, cuando hablamos de un lugar, ese lugar está habitado por otros ciudadanos a los que les va a afectar esa arquitectura o ese lugar en el que tú intervienes, después están los agentes administrativos que vienen de la administración pública y que tienen que darte el visto bueno urbanísticamente, después están los propios constructores y el equipo que forma parte del proyecto y de la dirección de obra. Son muchas personas los que están detrás de cada uno de estos factores y cuando la comunicación es fluida y es buena y hay buena intención por todas partes pues siempre es beneficioso para la arquitectura, porque la arquitectura no es solamente el producto de la creatividad del arquitecto, la arquitectura tiene que dar servicio a una sociedad para la que está trabajando, a unos clientes, tiene que cumplir una serie de normativas urbanísticas. Entonces aunque el arquitecto sea una de las piezas clave si la comunicación con el resto de personas que confluyen en este proceso de construcción o arquitectónico es fluida y es buena todo irá bien, porque será beneficioso para todos los aspectos en los que influye la arquitectura. Por un lado, el cliente va a estar contento, el cliente va a estar informado de todo el proceso y de todas las modificaciones y actualizaciones que se hagan del proyecto, porque el proyecto es algo que está vivo no es algo que termina cuando termina el proyecto y empieza la obra, se va transformando a medida que se va construyendo incluso yo diría que cuando termina la obra también sigue estando vivo, porque la arquitectura está dentro de un entorno de una situación particular dentro de un lugar donde está afectado por la vivencia de ciudadanos es algo que está vivo y debe construirse y proyectarse así. Cuando la comunicación desde el principio es fluida y es dinámica y todos tienen información de lo que va pasando a lo largo del proyecto y de la obra yo creo que es mucho más beneficioso para todos para que al final el resultado sea más conveniente.

M: Y ahora, José Luis, volviendo a tus orígenes, ¿qué te llevó a estudiar y ejercer arquitectura?

Si te digo la verdad, yo, debido un poco a la educación que he recibido por parte de mi padre, mi padre es aparejador y desde muy pequeño me fue inculcando el interés por la arquitectura y por la construcción pues eso ha sido casi mi mayor influencia, así sinceramente. Pero después cuando fui desarrollándome como persona más consciente de la situación en la que estaba viviendo, pues bueno, había una serie de inquietudes que yo tenía, como pueden ser por ejemplo, inquietudes artísticas y creativas, pero al mismo tiempo técnicas y a su vez también sociales, entonces veía que la arquitectura era un poco esta disciplina que lo aglutinaba todo a través del desarrollo arquitectónico podría dar satisfacción a esas inquietudes artísticas creativas y al mismo tiempo de mejorar la vida de las personas, o sea esas inquietudes sociales y políticas que también me llenaban y me motivaban. Yo creo que la arquitectura por esa condición de responsabilidad de transformar un lugar, un territorio para el uso de las personas pues hace que pueda aglutinar esas inquietudes que yo tenía de pequeño las artísticas y las sociales.

M: Ya que comentas esas inquietudes, ¿cuál es la parte más bella de tu profesión?

[Se ríe] La parte más bella es, digamos, cuando después de un esfuerzo y de una energía que has invertido en un proceso, como puede ser un proyecto, llegas a un resultado, pues la parte más bella es ver como esos clientes o esos ciudadanos o esas personas a veces ajenas disfrutan de la obra que tú has aportado a ese lugar, disfrutan y ves que todo ha tenido sentido, o sea la parte más bella es cuando el resultado realmente llega a una consecuencia feliz. Durante ese proceso hay momentos muy bonitos, cuando te enfrentas a un proyecto nuevo y empieza un proceso inicial de investigación del lugar de la historia, también un poco de investigación y conocimiento del cliente del personaje que va a disfrutar y vivir esa arquitectura es como un momento de investigación que llena bastante, porque encuentras hallazgos y descubres cosas y descubres argumentos para un proyecto, y después está el desarrollo que también es muy bonito cuando pones todos esos ingredientes a funcionar y si al final el resultado es positivo, al final todo es un proceso bastante feliz, no siempre es así, porque ese proceso está lleno de obstáculos. No es siempre como lo estoy contando, hay que buscarlo, pero no la totalidad de los procesos son así de bonitos.

M: Sí, me imagino es también cuestión de buscar lo bonito, ¿estarías de acuerdo?

Sí, ¡claro! Yo creo que en todo proceso creativo y más cuando tiene un componente social y humano como es la arquitectura es buscar lo bonito y buscar la belleza no solamente en términos estéticos, que también, buscar lo bonito es buscar lo bonito desde el concepto y desde las consecuencias que estás buscando con tu intervención. Que no me quiero reducir a la parte estética o más plástica del proyecto. Al final, si todo encaja en un proceso de búsqueda de la bondad, de la verdad y de la belleza. Aunque el resultado te pueda gustar a nivel estético más o menos, pero si es conveniente dar valores al entorno y al cliente pues al final es bonito.

M: Uno de tus trabajos teóricos ha sido expuesto en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada. ¿Nos puedes contar algo más de esa experiencia y sobre cuál es el vínculo entre la literatura, el cine o la música y la arquitectura?

[Se ríe] Bueno, la verdad es que me sorprende que me hagáis esta pregunta, porque la verdad es que esa intervención que tuve en la Facultad de Filosofía y Letras fue algo me motivó bastante que me gustó mucho hacerlo, pero realmente mi carrera es algo muy anecdótico, pero muchas gracias por hacerme esta pregunta. La verdad es que esto viene como fruto de mi inquietud por la literatura y como la llevé un poco a mi campo que era la arquitectura y la ciudad. Durante mi estancia en Granada, yo tengo relaciones con gente que está cerca de la universidad y gente que pone en el día a día una serie de debates a nivel cultural y de inquietudes que vamos compartiendo. Fue simplemente hablando con una profesora de la Facultad de Filosofía y Letras sobre mi inquietud por la literatura de Julio Cortázar y como la novela de Rayuela me había gustado tanto y había influido tanto en mi adolescencia y cómo lo veía yo como arquitecto y también como adolescente. Entonces le conté una experiencia que cómo yo veía esa novela y ella me motivó para que la expusiera en un ciclo sobre Cortázar, porque se cumplía un centenario del nacimiento de Cortázar en el año 2014. Yo hacía una traslación de la ciudad de París y de la experiencia que tenía el protagonista de la novela de Rayuela, cómo hacía yo esa traslación hacia la experiencia que yo tuve en Granada cuando me fui a estudiar con 18 años que era un poco como el protagonista de la novela de Rayuela sale de Buenos Aires, se va a vivir una nueva experiencia a París y cómo pone en relación la ciudad y los espacios de la ciudad de París con su propia vivencia y con su relación con el resto de personajes. Yo cojo y hago literalmente una superposición del plano de París con el plano de Granada y empiezo a contar de nuevo la historia de Rayuela o determinados pasajes de Rayuela como si me ocurrieran a mí y como si ocurrieran en la ciudad de Granada. Fue un ejercicio un tanto divertido, porque también allí en ese momento estaba yo con un trabajo de investigación sobre las infraestructuras urbanas que me sirvió también para dar un cierto sentido también al texto y a la exposición que hice. La verdad es que fue un ejercicio así un poco también artístico y que fue divertido porque les hizo reflexionar a los que hicieron la conferencia de que cuando estás leyendo una novela y el personaje de esa novela tiene una experiencia con determinados espacios, pues también los puede hacer tuyos y cómo esa visión que tienes sobre la narración y lo que va ocurriendo en la novela lo puedes llevar a tu propia vida y te puede ayudar a ver los espacios que tienes a tu alrededor de una manera diferente que fue en resumen lo que ocurrió con esa intervención en la Facultad Filosofía y Letras.

M: Y ¿pasa a menudo que te inspiras en una película,al oír una pieza de música? ¿te pasa más con la literatura o con todo tipo de productos culturales?

No, vamos, yo creo que todo este bagaje cultural que vamos cogiendo a través de nuestras experiencias con la cultura en general, con la literatura, con la música, con el arte, sobre todo, claro, me ayuda para poder comprender el mundo y poder comprender las experiencias personales y me ayuda porque no solamente me hace entender, sino que también lo utilizo para completar mis intervenciones creativas, en este caso esas intervenciones creativas las hago a través de la arquitectura. O sea, la arquitectura que yo hago no viene de la nada, viene de una mochila que viene de mis propias experiencias personales y mis propias experiencias con el resto de disciplinas artísticas. Yo la música, por ejemplo, es algo que me acompaña a diario casi las 24 horas. Veo mucho arte, voy a muchas exposiciones y continuamente estoy buscando inspiraciones para las obras que estoy haciendo en ese momento o anotaciones que voy dejando que me producen emoción que me inquietan o que me gustan simplemente y las tengo allí para aplicarlas en posibles creaciones futuras en este caso arquitectura o simplemente los tengo allí y cada vez que hago memoria de ello, que vuelvo a leer un libro, veo una película me produce una cierta satisfacción que me ayuda a llevar la vida hacia adelante.

M: ¡Sí, sí, y a todos nosotros!

Y también ayuda para tener una visión del mundo concreta o para hacerte reflexionar sobre pensamientos que tenías anteriormente que te lo ponen en duda. Hay que estar en esa situación de estado de alerta de lo que va pasando y el arte te ayuda entender el mundo y a poner en crisis muchos de los juicios, prejuicios que tenías. No solamente me ayuda para utilizarlo como inspiración a posibles obras de arquitectura que yo haga en el futuro, sino también a estar en esta vida con una cierta posición crítica y compartirla con los demás y entrar en debates con personas que también tienen esta inquietud o con personas a las que les interesa y a lo mejor les puedo ayudar aportándoles nuevos conocimientos igual que otras personas me los aportan a mí.

M: Sí, y a mí personalmente me parece muy bonito que la arquitectura también sea capaz de encapsular esas inquietudes y ese sentido ¿lo ves así? ¿que encapsula, digamos, eso lo que aprendemos y cómo lo procesamos?

Sí, sí, totalmente, totalmente. O sea, la arquitectura, como dije al principio, está fabricada por seres humanos y va dirigida también a seres humanos. Esos seres humanos no son inertes, sino que tienen un bagaje cultural que viene de su educación, sus inquietudes y sus experiencias personales, entonces yo creo que la arquitectura debe ayudarse un poco de esa mochila que tenemos a nivel personal y al mismo tiempo debe ayudarse de los valores que tiene el lugar y la sociedad para la que se interviene.

M: Te han otorgado bastantes premios, José Luis, y por cierto estamos encantados de contar conigo en La Erilla, ¿alguno de ellos significa más que los demás para ti?

Sí, sí, alguno de ellos sí, de hecho hay uno que especialmente significa más, porque premios hay muchos a lo largo del año, y creo que cada vez hay más premios porque esto se ha convertido casi en un escaparate muy importante, y al mismo tiempo tiene un cierto valor de negocio. No es por desmerecer, pero sí hay un premio que especialmente me llena de satisfacción, porque es un premio donde el jurado tiene un cierto prestigio y además es un premio que ha dado una difusión de mi obra más que otros que es el premio que me otorgaron en el año 2016, en la XIII Bienal de Arquitectura Española que concede el Ministerio de Fomento y Vivienda español con el Colegio de Arquitectos nacional y ese fue casi el premio que tengo más en consideración que otros sin desmerecer otros. Y es el que ha dado más difusión a mi obra, porque es un premio con cierto prestigio a nivel nacional sobre todo y bueno es al que tengo un poco más de referencia.

M: Como muchos de nuestros oyentes viven en Granada, como yo ahora mismo, ¿nos puedes contar sobre tu tiempo en el Albaicín?

¿Mi tiempo en el Albaicín? [se ríe] Mi tiempo en el Albaicín fueron unos años que recuerdo con gran alegría. El Albaicín, como tú bien sabes, es un espacio bastante especial que tiene la ciudad de Granada donde el urbanismo se pone en relación con la naturaleza y con la historia al mismo tiempo y con la cultura. Es un espacio que te aporta todo eso, te aporta unos valores históricos y conexión con la naturaleza, porque es una arquitectura se va adaptando a la topografía que estaba acorde con la tecnología del momento y era como los árabes iban construyendo el tejido urbano, como se iban adaptando a la montaña. Y vivir en el siglo xxi en ese tejido urbano que construyeron los árabes en la Edad Media pues es algo que está siempre presente y algo que te aporta valores en tu día a día que son muy satisfactorios. Simplemente salir todos los días del Albaicín y hacer rutas diferentes en función no solamente del lugar al que vayas, sino como te apetezca en este momento recorrer ese barrio. Es como entrar en un laberinto consciente y lleno de sorpresas casi a diario y eso me satisfacía bastante. El paseo por el Albaicín es entrar en un juego imprevisible y cuando tú vives allí y esa experiencia la puedes tener a diario en tu día a día y en tu vida cotidiana y la puedes integrar, pues la verdad es que es bastante divertido y es bastante no solamente interesante, sino que da pie a que tu rutina diaria pueda ir cambiando simplemente por el paseo diario que quieras dar ese día en ese barrio. Además de la relación con los vecinos y con la vida del barrio que allí había cuando yo estaba viviendo a pesar de que cada día, como sabemos, el Albaicín se está gentrificando y cada vez hay menos ciudadanos propios del Albaicín. Cuando yo estaba allí la relación que tenía con los vecinos era bastante buena y a diario también se producían experiencias nuevas con los propios vecinos, no solamente con el barrio. Y a su vez las vistas a la Alhambra, esa vista cambiante en función de la estación del año, pues también a nivel visual y a nivel estético era algo que te llenaba bastante el día a día.

M: Sí, estoy totalmente de acuerdo. Y, ¿en qué momento de tu trayectoria profesional apareció en el horizonte La Erilla y cómo decidiste que valía la pena aceptar este encargo?

¿En qué momento apareció? Yo tenía bastante buena relación con la Fundación Zayas y me llamaron para que yo estudiara el proyecto para una subvención que había de la comunidad europea allá por el año 2011 y desde el primer momento, simplemente sabiendo que era un bien patrimonial que tenía bastante interés a nivel histórico y a nivel arquitectónico sin duda lo acepté porque era un edificio patrimonial en el que había una necesidad real de actuar para su conservación y para su puesta en valor. Sin duda lo acogí sin reparo alguno y era casi la primera vez que actuaba en un bien patrimonial de ese nivel con lo cual también era como un reto personal en mi carrera que era bastante interesante de aprovechar y de poder intervenir para aprender sobre cómo actuar en el patrimonio a ese nivel y al mismo tiempo cómo conocer también un determinado momento de la historia del territorio de Granada, de lo que es el territorio del Valle de Lecrín que me parecía súper interesante. O sea no tuve ningún reparo a la hora de aceptar ese encargo.

M: Y hablemos ahora un poco sobre la protagonista de nuestro podcast, ¿Podrías explicar con palabras de un arquitecto qué es la Almazara La Erilla y qué la destaca entre los demás conjuntos molineros antiguos?

La Almazara La Erilla es una infraestructura preindustrial hidráulica que aprovechaba el flujo del agua que procedía del deshielo de Sierra Nevada como tantas otras infraestructuras hidráulicas en torno a la sierra lo aprovechan y utilizan. En este caso es una infraestructura que utiliza el movimiento del agua que viene de una acequia con una cierta fuerza, como lo utiliza para producir el movimiento de unas máquinas que producen por un lado la molienda de la aceituna y esto permite que esa molienda se haga de una manera mecánica y después pueda ser tratada prensada para producir aceite. Una almazara no es más que una fábrica de aceite donde la fuerza motriz que produce el movimiento de las máquinas viene de la propia fuerza del agua procedente del deshielo de Sierra Nevada. Lo bueno que tiene la Almazara La Erilla es que es un conjunto infraestructural que se ha conservado bastante bien. Estamos hablando de que la primera construcción de la almazara data del siglo XV, ya los árabes empezaron a construir este edificio y después se fue aprovechando por todo el período cristiano hasta los años 40 del siglo XX y durante todo ese tiempo se ha aprovechado el flujo del agua que bajaba de la sierra después del deshielo con tanta fuerza para mover un molino hidráulico, y este molino hidráulico simplemente por la fuerza del agua permitía moler la aceituna que era un procedimiento que hasta entonces se hacía de manera manual a través de animales o de personas, ahora lo hace el movimiento del agua con lo cual facilita bastante este procedimiento y el resto del edificio precisamente en la sala principal que es la sala de prensado que es otra de las características más interesantes que tiene esta almazara y es que las dos vigas de prensado se han conservado en muy buen estado con lo cual te permite que todo el procedimiento de producción del aceite se pueda explicar bastante bien con el propio edificio y con el propio instrumental que tiene el edificio conservado con lo cual La Almazara La Erilla es un conjunto muy interesante para ver y para entender cómo funcionaba en un período preindustrial toda la infraestructura hidráulica que había en torno a Sierra Nevada y al mismo tiempo como funcionaba toda la producción del aceite. Lo que eran los procedimientos desde que llegaba la aceituna de la cosecha y se colocaba en estos depósitos extreriores que son los trojes, como luego pasaban a la molienda y esa molienda cuando la acequia iba con cierta fuerza pues se hacía en el molino hidráulico por la propia fuerza del agua que ejercía sobre esa pieza tan interesante que es el rodezno y con todo un procedimiento mecánico se explica bastante bien en la propia almazara o en época de invierno que no baja el agua con fuerza pues se hace con molino de sangre y después de esa molienda cómo se prensa en esas dos vigas maravillosas que hay en la sala de prensado y se produce el aceite. Es todo un conjunto donde se explica no solamente el procedimiento de la producción en este caso del aceite sino que también cómo funciona toda la red de la infraestructura hidráulica en torno a Sierra Nevada, y en este caso en el Valle de Lecrín, porque también Almazara La Erilla y en el proyecto de musealización y de recuperación de valores de este conjunto también ponemos a disposición del visitante el conocimiento del resto de infraestructuras hidráulicas que hay en todo el Valle de Lecrín que son muchas.

M: Ya que comentamos esta parte y ya que muchos de nuestros oyenteshan visitado La Erilla y la conocen muy bien ¿podemos hablar un poco más en detalle sobre las piezas y sobre lacronología de la rehabilitación, por ejemplo, cuáles son los retos de esta renovación que se está llevando a cabo ahora?

Para poner un poco en situación. En Almazara La Erilla, ha habido una serie de intervenciones que datan desde finales del siglo 20. Estamos hablando de que en los años 90 se hace una rehabilitación que se hace casi por urgencia a través del Ayuntamiento de Nigüelas donde se restaura la cubierta y se limpian los muros y se hace como una intervención necesaria, pero en determinados aspectos no muy precisa y no muy conveniente a nivel técnico pero que fue muy loable en el sentido de que ha permitido que hoy día esté en el estado en el que está. Después de esa rehabilitación se hizo a principios del siglo XXI en el año 2000, por esas fechas, se hizo un proyecto de musealización y cuando llega a las manos de la Fundación Zayas en el año 2011 también se hace necesario hacer una nueva intervención y es la en la que yo participo y esa fue en el año 2015 cuando se inicia la obra de rehabilitación y en esta rehabilitación consiste en una restauración de lo que es el conjunto edilicio en la que la premisa fundamental es el respeto y el rescatar los valores arquitectónicos que tiene la almazara desde su origen. De este modo pues recuperamos los muros, se arreglan humedades, se vuelve a situaciones originales a partir de un estudio exhaustivo de cómo era el edificio originalmente y se recuperan y se restauran, aunque ya estaban en bastante buen estado de mantenimiento, ciertas piezas. Al mismo tiempo, como sabéis, se hace una nueva musealización utilizando nuevos métodos y tecnología audiovisuales y se adecúa el espacio para que en él puedan producirse otro tipo de actividades no solamente de visita y contemplación y conocimiento del edificio, sino que también esa cosa tan importante que yo considero y es que un monumento debe estar vivo por sí mismo y que produzca también un beneficio a nivel cultural para la ciudad. Entonces también se preveyó que el primer edificio debido también a esa particularidad y esa singularidad que tienen los espacios pues se pudieran utilizar para otras actividades como conciertos como eventos, como salas de exposiciones. La rehabilitación que está ahora mismo en marcha no es más que una continuación de la rehabilitación que se hizo en el año 2015 y en esta que estamos ahora mismo desarrollando y en la que el proyecto ha terminado hay un momento fundamental que es la intervención y la recuperación del rodezno. El rodezno es la pieza clave que es la que transforma la fuerza del agua en una fuerza mecánica y que hacía mover el molino hidráulico, esto es una pieza que se descubrió cuando excavamos en la restauración que hicimos en el año 2015 y que debido a las limitaciones presupuestarias que teníamos en esa época no se pudo hacer esa rehabilitación y, sobre todo, no se pudo poner en unas condiciones de visualización para el visitante buenas y es lo que se pretende hacer ahora. No solamente rehabilitar ese rodezno como pieza en sí, que este rodezno es una pieza de hierro forjado que tiene bastantes años, todavía no sabemos exactamente de antigüedad, pero ya de por sí la pieza y su configuración plástica tiene bastante belleza y bastante interés. Esta pieza se va a restaurar y al mismo tiempo se van a producir una serie de intervenciones en la parte del molino hidráulico para que se pueda visualizar y se pueda conocer fácilmente al visitante sin producir un excesivo impacto. Y al mismo tiempo, se van a hacer serie de adaptaciones, ya que ahora mismo no es del todo cómoda, accesibilidad me refiero a personas con discapacidad y con dificultad de movilidad. Otra cuestión es que también se va a hacer una serie de intervenciones para que la almazara se utilice como lugar donde tengan lugar eventos con un cierto número de personas. Todo ello se va a hacer también en base a un compromiso con el edificio con el respeto a los valores arquitectónicos que tiene el edificio desde su origen. Es un proyecto también muy cuidado donde en todo momento vamos a intentar no producir mucho impacto en el edificio y en estos valores originales de los que hablo.

M: Y hablando de esos sitios, esos lugares como Granada donde esta necesidad de que tanto los residentes como los turistas compartan esos espacios¿cómo tú ves el futuro y cómo deberíamos cuidar no solomante de La Erilla pero de todo el patrimonio granadino?

Yo creo eso es una necesidad que tiene toda ciudad con su patrimonio, no solamente por los valores estéticos y económicos que puedan generar esos monumentos para la ciudad sino también cómo esos edificios y ese patrimonio pueda aportar un dinamismo y una vida de por sí. No debe ser, en mi opinión, que pueda ser contemplado te pueda enseñar una parte de la ciudad y de la historia de ese lugar, sino que también, en mi opinión, debe ser algo que sea activo y que se integre dentro del tejido cultural y de las vivencias que tiene esa ciudad. Es decir que si un monumento es un espacio que tiene una cierta singularidad a nivel arquitectónico o a nivel urbanístico pues que lo aproveche la ciudad para que genere vida, para que genere nuevas actividades, para que se utilice como un espacio de su momento y no solamente un espacio contemplativo al que van personas con cierto interés en conocer la ciudad como pueden ser los turistas, un cierto interés estético. En este sentido, la Almazara La Erilla en el momento en el que se integra como un espacio donde se puedan producir otros tipos de uso más que simplemente el turístico, lo cumple. Yo creo que debe de potenciarse y debe de estar más patente para integrarse dentro de un tejido cultural no solamente local, sino también a nivel comarcal o incluso provincial. Eso es lo que hace que los edificios y que la arquitectura puedan tener un valor como un elemento que se adapta a los tiempos y que sigue no solamente aportando valores estéticos a una ciudad y a un entorno, sino que también valores humanos y valores también sociales y que no se muera esa arquitectura, porque una arquitectura que no es usada, pues al final se convierte en un objeto simplemente para contemplar. Y cuando una arquitectura no es solamente una obra de arte o no es solamente una escultura, pues debe ser eso, debe ser un espacio para el uso de las personas, del lugar y de la sociedad.


M:
Sí, de todo el corazón espero que tu visión se cumpla. Y muchas gracias, José Luis, hoy hemos aprendido algo más sobre La Erilla gracias a ti.

Gracias a vosotros por contar conmigo y por darme la oportunidad de expresarme, y de contar un poco de cuál ha sido mi experiencia con el proyecto de la almazara y con la arquitectura en general y lo que a mí me interesa de la arquitectura y de mi profesión. Ha sido muy interesante la entrevista. La verdad es que ha habido preguntas que me ha gustado mucho responder y otras que me han sorprendido y espero que esta aventura del podcast de La Erilla os vaya muy bien y que suscite mucho interés en los futuros visitantes de La Erilla y de gente con inquietudes. Muchísimas gracias, Marta

M: Y es todo en el episodio de hoy. Esperamos que les haya gustado y que nos acompañen en el siguiente. Apreciaremos su retroalimentación. Pueden dejarnos una reseña, pueden compartir sus reflexiones en comentarios o mensajes directos en redes sociales, también pueden enviarnos audios que intentaremos incluir en el programa. Pueden contarnos sobre cómo ven el papel de la arquitectura y de la cultura hoy en día, sobre su visita a La Erilla y Nigüelas, sobre sus recuerdos relacionados con cómo se obtenía aceite antaño o simplemente para felicitar a alguien especial por su santo ¡Qué no se pierdan las buenas costumbres que antes había en la radio!

Contamos con que nos ayuden llegar a personas no nativas digitalmente como puede ser el caso de personas mayores de edad y a cerrar la brecha digital en caso de las personas con cierta discapacidad como la visual.

Para más información y asistencia, les pedimos, pónganse en contacto en el número: 661593879

Encontrarán enlaces de interés sobre este episodio en su descripción. Podrán acceder desde allí a la página web de José Luis.

Podrán averiguar más sobre el trabajo que hace nuestro productor Javier si son amantes de la música clásica.

Y también podrán acceder al perfil de la compositora María Parra y escuchar más piezas suyas aparte de Semilla de otoño.

Hoy ha sido su anfitriona Marta, ha sido un gran placer, me despido de Ustedes con un ¡hasta pronto!

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